Al pasado

Al pasado

Te nombro sin rencor,
pasado,
como quien toca una puerta que ya no duele.

Gracias
por las lecciones que llegaron sin aviso,
por las caídas que me enseñaron
la forma exacta de levantarme,
por las noches largas
donde aprendí a escucharme
cuando nadie más lo hacía.

Gracias por los amores perdidos,
por los que fueron hogar y luego distancia,
por las manos que solté
aunque aún supieran mi nombre.
No los culpo:
fueron verdad en su tiempo,
y eso basta.

Cada adiós me dejó una raíz,
cada ausencia una claridad.
Aprendí que amar
no siempre es quedarse,
y que soltar
también es un acto de ternura.

Hoy te agradezco, pasado,
porque entre tus ruinas
me encontré a mí.
Porque después de amar tanto afuera,
aprendí el gesto más difícil:
volverme refugio,
mirarme sin juicio,
elegirme sin miedo.

No quiero borrarte.
Te honro.
Pero ya no camino hacia ti.
Ahora avanzo
con lo aprendido en el pecho
y el amor propio
como luz encendida
que no vuelve atrás.

Rosibel Artavia.

Comentarios

Entradas populares