Antes

Antes del verbo,
antes del alba,
cuando la nada era todo
y el todo aún no soñaba con ser,
ya te amaba.

Cuando el tiempo era apenas
un murmullo sin nombre,
cuando los dioses jugaban
con la idea del fuego y la carne,
mi alma ya buscaba la tuya
como el río ansía el mar
sin saber por qué.

Fuimos ceniza en la misma estrella,
fuerza en la misma explosión,
latido en la oscuridad primera.
Y cuando el universo aprendió
a decir “amor”,
nos reconocimos.

Tú eras el soplo,
yo era el pecho.
Tú eras el faro,
yo, la barca sin destino.

Y aún ahora,
siglos después de los primeros silencios,
cuando mi voz te nombra
y tu piel recuerda,
sé que lo nuestro no empezó en esta vida.
Fue antes.
Desde el principio del mundo.

Y quizás incluso…
antes del amor.

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