Dentro de mí
DENTRO DE MI
En el centro de la noche que soy,
donde el reloj es un latido,
y el silencio un río sin rumor,
está tu nombre.
No lo pronuncio.
Es la llave que gira en la cerradura
de cada hora,
la moneda de sombra
con que pago al insomnio.
Estás como la luz en la piedra:
no se ve,
pero la piedra pesa distinto.
Estás como el sabor en el agua:
no tiene color,
pero la sed la reconoce.
Dentro de mí,
te has vuelto tiempo.
No eres el rostro que recuerdo,
eres el acto de recordar.
No eres la voz que me hablaba,
eres el hueco que dejó la voz.
Y amo este vacío que me habitas,
esta geografía de ecos
donde tu ausencia tiene la forma exacta
de tu presencia.
Soy la casa que construyes al dejarla.
El pozo donde tu reflejo bebe
de su propia profundidad.
El espejo que devuelve
sólo lo que ha perdido.
Dentro de mí,
tu amor no es flor ni fruto:
es la raíz que crece hacia adentro,
hacia lo oscuro y fundamental,
hacia donde no hay imágenes,
sólo el puro latir de lo que es.
Y así, sin rostro y sin palabras,
eres más tú que nunca.
Eres el centro que me desplaza,
el silencio que habla con mi boca,
la paradoja que resuelve mi alma:
por perdida, encontrada;
por vacía, llena de tu esencia.
Dentro de mí,
donde el tiempo es círculo y no recta,
nos encontramos al fin
en este instante que no pasa,
en este aquí que es todos los lugares,


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