En mí Habitas
No te deseo karmas, ni tristezas,
sino todo mi amor y mi ternura;
te ofrezco mis brazos
como la isla ofrece su arena al mar.
Mi amor es como un manto
que te cubre hasta los huesos,
que arde en la hondura de tu piel
como un sol secreto.
Corre por tu sangre
como río de consuelo y esperanza,
bebiendo la sombra de tu cansancio,
dando vida a tu silencio.
Y si el viento del mundo te hiere,
que mi voz sea tu refugio,
una canción suave en la penumbra,
una luz que nunca se apaga.
Porque en mí, amado mío,
habitas como llama sagrada;
y mi alma, rendida a tu nombre,
es un templo que siempre te espera.


Comentarios
Publicar un comentario