Entre tus tibias manos pondré mi corazón

Entre tus tibias manos pondré mi corazón,
no como un gesto de entrega,
sino como quien deja lo último que tiene
al borde de un abismo.

No temas su latido trémulo,
ha sufrido las noches que tú no conociste
y ha amado con la fe de quien espera
sin promesas,
sin palabras.

Fue tu nombre su único refugio
cuando el mundo callaba,
y tus ojos, un faro distante
en la bruma de cada día.

No lo rompas.
Está cansado de mendigar
miradas que no lo tocan
y silencios que lo hieren.

Ponlo contra tu pecho si aún recuerdas
cómo suenan las cosas verdaderas.
No digas nada.
Solo déjalo ahí,
que encuentre, por fin,
descanso.

Comentarios

Entradas populares