La Vida Ocurre


La vida ocurre

La vida ocurre
cuando no huimos del amor,
pero casi nadie se queda
a comprobarlo.

Porque amar
es exponerse a perder el nombre,
a ser herida,
a dejar de tener razón.

Huir es más fácil:
ordenar la casa del alma,
apagar la luz antes del miedo,
vivir sin testigos.

Pero la vida no entra
en lugares seguros.

Entra cuando alguien ve
lo que escondemos
y no se aparta.

Ocurre en el temblor,
en la decisión tardía,
en la noche donde quedarse
duele más que marcharse.

Todo lo demás
es una forma elegante
de no vivir.

La vida
—esa cosa frágil que no se exhibe—
ocurre
cuando no huimos del amor.

Ocurre en lo imperfecto,
en la risa que interrumpe el orden,
en el miedo que decide quedarse
aunque tiemble.

Huir es pulir las superficies,
cerrar la puerta antes del daño,
convertir el corazón
en un cuarto bien iluminado
donde no pasa nada.

Pero amar
es aceptar el desorden,
la herida posible,
la noche compartida
sin garantías.

La vida no sucede en el control
ni en la belleza intacta,
sucede cuando alguien nos ve
y no salimos corriendo.

Cuando dejamos que el amor
nos cambie la forma,
nos quite defensas,
nos vuelva mortales.

Porque vivir
no es sobrevivir sin dolor,
es quedarse
cuando todo invita a escapar.

Y entonces,
solo entonces,
la vida
—por fin—
ocurre.

Rosibel Artavia 



Comentarios

Entradas populares