Las Ilusiones
Hay un instante en que el alma se eleva,
sin permiso, sin plan,
como hoja llevada por un viento
que desconoce el regreso.
Las ilusiones crecen por dentro,
proliferan llenando la cabeza
de cosas que no existen,
rutas imaginarias que el corazón inventa
y él mismo ni las cree,
y la mente que piensa las analiza
y dice: qué triste que es, a veces,
nacer ilusionado.
Entonces una mirada basta
para encender galaxias enteras
en un pecho acostumbrado a apagarse.
Un gesto, una palabra,
y el cuerpo se viste de esperanza
como si el amor fuera inminente.
Pero no hay caminos en la arena,
ni manos que juren quedarse.
Sólo el eco de los sueños
regresando solos,
como pájaros que olvidaron el rumbo
al sur del deseo.
Y aún así,
mañana volveré a nacer ilusionada,
con el pecho abierto
y los ojos dispuestos
a creer que todo es posible.
Rosibel Artavia


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