Querer es una hazaña
Llueve sobre la misma ciudad
y me invaden los recuerdos de ti,
como si nunca te hubieras ido
Te he buscado
donde el reloj olvida latir,
donde el café se enfría
y los libros se abren solos
en la misma página de siempre.
Nada nos pertenece,
ni siquiera este instante
que parece eterno pero ya se va.
La eternidad se nos acaba
como se acaba el agua en los ojos
cuando uno deja de llorar.
Querer es una hazaña,
una locura silenciosa
que nadie festeja.
Una sonrisa, un corazón.
La inmensidad del tiempo
pasa sobre nosotros como un tren sin estaciones,
y sin embargo,
sólo por eso deberíamos querernos:
porque no sabemos cuándo es la última vez.
Afuera,
la lluvia insiste,
el semáforo parpadea
y la ciudad sigue siendo la misma
pero sin nosotros.
Y yo,
que ya no te espero,
igual doblo las esquinas
como si fueras a aparecer
con tu cara de domingo,
con tu voz hecha de mapas
que no llevan a ningún lugar
pero aún así se siguen.
Rosibel Artavia.


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