Una historia olvidada
Una historia olvidada
Nos amamos
como se ama en los márgenes del mundo,
sin promesas,
sin dioses que nos vigilen.
El amor no fue un milagro,
fue una costumbre silenciosa,
una piedra caliente en el bolsillo
mientras caminábamos hacia ninguna parte.
Te quise con la lucidez del que sabe
que todo es transitorio,
que incluso el deseo se oxida
cuando se lo nombra demasiado.
No creí en el para siempre,
creí en tu presencia exacta,
en la manera en que el absurdo
dejaba de doler cuando estabas.
Éramos dos extraños
aferrándose a una verdad mínima:
existir juntos,
aunque el mundo no ofreciera sentido.
Hoy nuestra historia descansa
en el lugar donde se guardan las cosas
que no supieron salvarse,
pero tampoco se arrepienten.
No fue un gran amor, dirán.
Fue suficiente.
Y eso, en un universo indiferente,
es una forma discreta de eternidad.
Rosibel Artavia


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