Usted
Usted
Usted, que pasa junto a mí sin prisa,
Con ese paso medido, calculado,
Y lleva un abrigo gris de exacta tela
Y un pensamiento igual de moderado.
Usted, que sonríe justo lo preciso,
Que nunca sube ni baja la voz,
Que guarda el llanto como un avaro
Y ofrece un té con gesto previsor.
Usted, que tiene las manos quietas,
Los sueños puestos en un buen librero,
Las noches contadas, las cuentas claras
Y un miedo antiguo a lo verdadero.
Usted, que mira el reloj de la torre
Y nunca el vuelo torpe de un gorrión,
Que teme al lunes y al viernes espera
Y alarga el hilo de su propia prisión.
¡Ah, usted!... Quizás una madrugada,
Al afeitarse frente al espejo frío,
Se encuentre de pronto con mirada extraña
A un hombre que no lleva su apellido.
Y quizás entonces, sin saber por qué,
Le dé un temblor de vértigo o de anhelo…
Y rompa a silbar, bajo la lluvia gris,
Una canción que no venga del modelo.


Comentarios
Publicar un comentario