Mujer libélula


(no fue un nombre dado
sino descubierto
entre los restos de lo que fui)

nací
—dicen—
con los pies apenas tocando la tierra
y el corazón inclinado
hacia todo lo que huye

aprendí temprano
que quedarse
era otra forma de romperse

por eso
me hice leve

me hice instante

me hice transparencia

he amado
como aman las cosas que saben irse:
sin ruido
sin promesas
pero dejando una vibración
que no desaparece

dicen que no soy fácil de sostener
(y tienen razón)

no fui hecha para manos cerradas
ni para nombres fijos

soy el borde
donde lo visible duda

la pausa
antes de que algo exista

la belleza breve
que no pide permiso

y si preguntas quién soy

te diré
con la voz más suave
que conozco

soy yo
cuando no me obligo a quedarme

soy yo
cuando aprendo a partir

soy
la mujer que eligió
no pesarle al mundo

aunque a veces
(en secreto)

desearía
ser lo suficientemente humana

para quedarme.

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