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Mostrando las entradas de octubre 19, 2025

Galatea y Pigmaleón

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TÍTULO: El mármol que respira autora Rosibel Artavia Entre el mármol nacía tu silencio, una luna detenida en su albor, y mi cincel, temblando entre deseos, buscaba en la piedra el pulso del amor. No eras carne ni sueño todavía, pero en tus labios dormía el rumor de todos los mares y melodías que el alma inventa cuando ama a Dios. Te hablé con voz de aurora y de locura, te di mi fuego, mi soplo, mi dolor, y el mármol cedió su fría armadura — ¡oh Galatea! — y respiró el amor. Más cuando el milagro ardió en tus ojos, y vi mi obra volverse creador, comprendí que el hombre, al amar lo imposible, talla en sí mismo su propio Dios. 

De mi Cielo al Crepúsculo

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De mi cielo al crepúsculo autora Rosibel Artavia Entre mi cielo y el crepúsculo se extiende la distancia de lo que fuimos, una claridad cansada, como la mirada del amor cuando ya ha visto demasiado. Te amé con la obstinación de un personaje que no entiende la derrota, con la pasión de quien cree que el alma es una deuda que se paga con besos. Tu voz fue la moneda de mis días, tu ausencia, la bancarrota de mis sueños. Y sin embargo, en este ocaso que me mira, todavía busco tu reflejo en los balcones del aire. Porque amar —he aprendido— no es poseer, sino resistir al olvido con elegancia, como una ciudad antigua que arde sin dejar de ser hermosa.

ÉSTE CORAZÓN

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Éste corazón autora Rosibel Artavia Éste corazón —no otro—, es el que tiembla cuando oigo tu nombre como si cada sílaba fuera un regreso. Te buscó en la lluvia, en los pliegues del aire donde el perfume guarda la memoria de los cuerpos. Nada en mí te olvida: ni la sombra de un gesto, ni la marea secreta que me lleva hacia ti aunque no te mire. A veces creo que amar es escribir una carta sin destino, con la esperanza de que el viento sepa leer. Éste corazón, obstinado y febril, ha hecho del recuerdo su morada, y de ti —que fuiste instante— su eternidad.