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Mostrando las entradas de enero 21, 2026

Yo te quiero siempre

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--- Yo te quiero siempre No es el capricho de una hora ligera, ni el fuego que en la tarde se desvanece; es una ley que el universo entero en su eterno girar establece. Como el sol que, tras nubes tormentosas, con más puro fulgor torna a brillar, así mi amor, tras sombras dudosas, se alza sereno, sin dejar de arder. No pides juramentos a la brisa que acaricia el jardín al anochecer; ella simplemente sopla, y hechiza. Así mi ser te quiere, sin querer. Y cuando el tiempo, con su mano fría, deshoje este corpóreo rosedal, lo que a la tierra y al dolor cedía se alzará libre en la inmortalidad. Pues lo que unió la esencia verdadera, la fuerza que mueve a los astros en su curso, no es asunto de un día, pasajera… Es eco del Eterno en el discurso. Yo te quiero con la calma del río que fluye hacia el océano, cierto y hondo; contigo soy, y en mí el amor es mío, como la luz es propia del mundo. Rosibel Artavia 

Donde habita la luz

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Donde habita la luz En los salones del alba, pálidos y perezosos, donde el tiempo teje sueños de seda y de cristal, allí construí un palacio de versos silenciosos para guardar tu nombre, joya de luz sin igual. No busques entre ruinas la esencia de mi canto, ni en las sombras que arrastra el manto vespertino: el amor verdadero es un arte tan santo que sólo puede florecer en un jardín divino. Dicen que el mundo está hecho de barro y de deseo, de pulsos efímeros que la carne desata, pero yo he descubierto el diamante más bello: tu risa iluminando la alcoba más ingrata. No temas a la noche ni a su séquito oscuro, ni al invierno que escribe sus fríos en la piel: el sitio donde habitas, radiante y seguro, ha vuelto a inventar el azul del cielo fiel. Y si algún día el hastío, ese gris cortesano, quiere cubrir de luto las fuentes de tu andar, recuerda que mi verso, soberbio y gitano, sabrá por siempre dónde tu resplandor buscar. Porque amarte no es mancha, ni culpa, ni pecado, sino...