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Mostrando las entradas de abril 22, 2026

Tú Fotografía

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tu fotografía en el borde de mi día (tu fotografía) cae como una pequeña luz que no sabe que es incendio y yo —torpe habitante de tu ausencia— la miro como si mirar fuera tocarte porque en ese rectángulo donde el tiempo se queda quieto tus ojos aún dicen mi nombre sin voz (sin permiso del olvido) hay un gesto tuyo apenas inclinado hacia la vida que desordena mi calma y me vuelve extrañamente cierta, quisiera decir que es sólo papel que es sólo imagen que es sólo memoria pero no tu fotografía respira en mis manos como un latido que olvidé devolver y entonces cierro los ojos para no verte tanto y verte mejor.

Latido de Mi Corazón

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latido de mi corazón (ese pequeño incendio que aprende tu nombre) late— no como reloj sino como un secreto que se abre y en cada golpe te dice aunque no haya voz aunque no haya mundo aunque yo finja no temblar: tú porque mi corazón no entiende de distancias ni de olvidos bien pronunciados él insiste (te insiste) y se curva como letra sin regla como pensamiento que cae hacia ti a veces se rompe en silencio (dulce) (terco) pero incluso roto late tu forma yo no lo controlo ni lo nombro completo apenas lo escucho— ese rumor pequeño que hace del aire un lugar donde cabes y entonces mi pecho (no es cuerpo) es casa es eco es un instante interminable donde cada latido (te escribe)

En mi Mente

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En mi mente (tras el pulso leve de tu nombre) hay un lugar donde las horas no saben caer y sin embargo tu risa— (como lluvia que aprende a volar) me habita yo no digo “pienso en ti” porque sería mentir pequeño decir poco decir borde tú ocurres en el latido escondido entre palabra y palabra en ese sitio donde el silencio se descalza y se vuelve piel si cierro los ojos no es oscuridad es tu forma dibujándose despacio como quien descubre que el mundo cabe en un suspiro y entonces mi mente (deja de ser mía) y es un jardín sin puertas donde entras sin ruido sin permiso sin final (amor: no sé cómo decirte que incluso cuando no estás te quedas) Rosibel Artavia 

La Retirada

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La retirada Me retiro —no del amor—, sino del ardor que no halla reposo, de la llama que, al no ser correspondida, se devora a sí misma en su exceso. No es cobardía la mía, ni olvido: es la serena dignidad del alma que aprende a recogerse cuando el mundo no responde a su latido. Te amé con la amplitud del cielo claro, con la ferviente entrega de la aurora que no pregunta si será mirada. Y en ese dar sin medida hallé, al fin, mi propia medida. Hoy cierro la puerta suavemente, como quien no quiere perturbar el sueño de aquello que fue sagrado. No hay reproche en mi silencio, ni amargura en mi distancia. Sólo esta calma: la de quien comprende que el amor no muere al retirarse, sino que se transforma en una luz más pura, lejana, inextinguible. Y así me alejo, no de ti, sino de la espera.

El Regreso a la Divina Femenina

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EL REGRESO A LA DIVINA FEMENINA Un camino de reconexión interior Autora: Rosibel Artavia Derechos de autor © Rosibel Artavia Todos los derechos reservados. Este libro no puede ser reproducido, distribuido o transmitido en ninguna forma sin el permiso previo de la autora. Índice Prólogo ¿Qué es la Divina Femenina? Cómo se pierde esta energía El cuerpo como templo La intuición: tu brújula olvidada Aprender a recibir La sombra femenina Rituales de reconexión Amar desde la energía femenina Volver a ti Epílogo Prólogo Dentro de cada mujer —y también dentro de cada ser humano— habita una fuerza antigua, sabia y silenciosa: la energía de la Divina Femenina. No es algo que se adquiere, ni que se aprende desde afuera. Es algo que se recuerda. La vida moderna nos ha enseñado a hacer, a resistir, a demostrar… pero no a sentir, a confiar, a fluir. Este libro es una invitación. No a cambiarte, sino a regresar a ti. Capítulo 1: ¿Qué es la Divina Femenina? La Divina...