Cuando duermes
Cuando duermes Cuando duermes, el mundo aprende a callar. La noche, torpe aprendiz, se quita los zapatos para no despertarte. Tu respiración ordena el tiempo: cada latido corrige al pasado, cada pausa promete un mañana donde no duele amar. Yo te miro sin tocarte, como quien contempla el fuego y entiende que arde mejor cuando no se le exige. Amar es también eso: saber quedarse al borde. Duermes y mi nombre no te visita, pero el amor no reclama pasaporte. Permanece. Se sienta a vigilar tus sueños como un faro discreto que no pide barcos. Si despiertas lejos, yo seguiré aquí, aprendiendo a ser futuro en silencio. Porque cuando duermes, mi amor no duerme: vela, y espera sin reproche.