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Mostrando las entradas de diciembre 29, 2025

Te espero

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Te espero Te espero como el agua espera su forma, sin prisa, sin pregunta. El tiempo pasa y no me mueve: tu ausencia es un espacio donde el corazón respira. Te espero en la luz pequeña del día, en ese instante quieto donde todo parece detenerse para escuchar. No es esperanza lo que guardo, es certeza: lo verdadero no se pierde, aprende a llegar. Y mientras tanto, te espero con el amor desnudo, abierto, como la tierra antes de la lluvia. autora Rosibel Artavia

Desde que te amo

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Desde que te amo Desde que te amo dejé de contar mis pasos: el camino camina en mí. Mi nombre cayó como una prenda innecesaria a los pies del silencio. Ahora soy escucha, un latido abierto. Desde que te amo la herida canta y el miedo se arrodilla. Todo lo que fui aprendió a girar hasta volverse luz. No me preguntes qué he ganado: perdí los bordes, perdí la forma, y en esa pérdida te encontré. Desde que te amo no digo “yo” ni “tú”. Sólo este incendio manso donde el alma, al fin, reconoce su casa. autora Rosibel Artavia

Sólo Tú

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Sólo Tú No te busco: eres la búsqueda respirando en mí. Cuando digo “yo”, tu nombre ya ha borrado la frontera. ¿Quién ama a quién si el fuego y la llama son el mismo gesto? He girado, me he perdido en mil rostros, pero siempre eras Tú mirándome desde dentro con ojos de silencio. Sólo Tú: el vino y la sed, la herida y la música, el paso que da el alma cuando se queda sin suelo. Si me preguntas quién soy, no sabré responderte. Desde que te amo he aprendido lo esencial: desaparecer para existir en Ti. autora Rosibel Artavia

Si me piensas

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Si me piensas Si me piensas déjame libre, como el viento que no se explica pero regresa. No me encierres en promesas ni en palabras demasiado quietas. Ámame en movimiento, con la alegría valiente de quien no teme perder. Si me piensas que sea desde la luz, desde ese impulso limpio que empuja al mar a no rendirse. Yo te pensaré así: sin amarras, sin nostalgia excesiva, con el amor erguido como una vela abierta al futuro. Porque amar no es detener el vuelo, sino mirarlo partir sabiendo que también es quedarse. autora Rosibel Artavia

Porque te amo

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Porque te amo Porque te amo he aprendido a hablarle a la noche sin pedirle respuestas. Mi voz se queda suspendida como una pregunta que no duele. Te amo con la tristeza clara de quien sabe que todo es frágil y aun así insiste. No por esperanza, sino por verdad. Hay en tu ausencia una forma extraña de compañía, un temblor que me nombra cuando nadie escucha. Amarte no me salva, pero me vuelve real. No te amo para huir del mundo, te amo porque el mundo pesa y tu recuerdo lo vuelve respirable. Si alguna vez me pierdo, no me busques: estaré donde el amor acepta su destino y sigue amando. autora Rosibel Artavia

Por qué te quiero

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Por qué te quiero Te quiero porque tu presencia ordena el aire y el silencio aprende a quedarse. Te quiero sin argumento, como el agua al cauce o la luz a la mañana cuando no pregunta su destino. En ti descansa el mundo: un latido basta para que todo tenga sentido. No eres promesa, eres raíz. Te quiero porque existes con la humildad de lo verdadero, porque no reclamas y aun así lo llenas todo. Si te nombro, la palabra se vuelve clara; si te pienso, el miedo retrocede. Por eso te quiero: porque al mirarte el amor deja de ser idea y se vuelve casa. autora Rosibel Artavia

Uno nunca sabe

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Uno nunca sabe He amado tu sombra antes que tu nombre, como se ama un signo en un sueño antiguo, sin certeza, con la fe torpe de quien recuerda una vida que no fue la suya. Tal vez fuiste constelación caída o promesa escrita en una lengua muerta. Tal vez solo un instante que decidió quedarse cuando el tiempo dudó. Camino contigo por jardines que no existen, donde las flores piensan y el silencio tiene rostro. Allí me hablas sin voz y comprendo lo que ignoro. El amor —lo sé ahora— no pregunta, invoca. Y al hacerlo abre puertas que no llevan a ninguna parte salvo al misterio. Uno nunca sabe si ama a un ser humano o a la memoria de algo sagrado que eligió, por un momento, tener tu forma. autora Rosibel Artavia

Un ser humano como tú

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Un ser humano como tú No te amo como se ama una idea ni como se custodia una palabra sagrada, te amo con la torpeza lúcida de quien aprende el mundo tocando su materia. Eres tiempo que respira, un verbo conjugado en presente que no pide eternidad sino conciencia. En ti el cuerpo piensa, y el pensamiento arde; no hay frontera entre la piel y el sentido, todo es traducción: lo que callas, lo que tiemblas, lo que miras. Te nombro y el lenguaje se corrige, abandona la retórica, se vuelve necesario. Porque amarte no es huir del mundo sino habitarlo con más precisión. Un ser humano como tú es la medida justa del milagro: ni dios ni sombra, sino claridad que duda, presencia que elige. Y yo, que tanto he leído la ausencia, aprendo contigo que el amor no salva, pero revela. autora Rosibel Artavia