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Mostrando las entradas de agosto 6, 2025

Mi Sombra que te Sigue

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Mi sombra que te sigue por Rosibel Artavia Soy la mujer que arde en silencio, la que guarda tus pasos en la médula, la que ha aprendido a llorar sin derramar un nombre. Cuando te marchas, mi sombra se despide a medias. No sabe dejarte, no quiere— se enrosca a tu tobillo como un eco desobediente. He amado con la piel rota, con las uñas clavadas a la espera, como un árbol sin hojas que aún susurra al viento. Tú, que no sabes cuántas veces te he besado en la ausencia. Tú, que llevas mi sombra en la suela y no lo sabes. Soy la voz detrás del espejo, la respiración que no se oye, el deseo que no duerme, la sombra — que te sigue, aunque no mires atrás.

Es un Sueño El Amor

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Es un sueño el amor Autora: Rosibel Artavia Es un sueño el amor… un soplo leve que pasa como niebla por el alma, un canto que se extingue en la arboleda y deja en la memoria solo calma. Es un sueño el amor… dulce y distante, como un reflejo pálido en el río, como la luna que, sin conocernos, acaricia la piel del tiempo frío. Nos miramos un día entre las sombras, y el mundo se volvió solo un instante… ¡Oh, ilusión que nació entre dos suspiros y murió sin saber por qué era amante! ¿Fue verdad? ¿Fue tu voz la que me nombra? ¿O tan solo el susurro del abismo? El amor, como el viento entre los pinos, se aleja… y ya no sabe de sí mismo.

Te Amé

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Te amé cuando el mundo era un susurro, cuando la luna aún tejía su velo con hilos de plata sobre el mar dormido y el tiempo no existía en nuestro pecho. Te amé como se ama en los sueños antiguos, con el alma temblando entre lirios azules, cuando el rocío guardaba tu nombre y las estrellas lloraban por nosotros. Tus ojos —dos luceros vagando en lo eterno— eran mi brújula, mi dolor y mi fe, y aunque el viento me lleve hacia el olvido, mi corazón no sabrá renunciarte. Porque el amor, cuando nace en silencio, vive más allá del cuerpo y del destino, como la voz de un bosque encantado que canta aún cuando no hay quien lo escuche. Y si el cielo nos niega un mismo ocaso, si la muerte reclama tu aliento y el mío, bajo un árbol antiguo, en la sombra del alma, yo seguiré amándote… sin ser oída.

Tu Mirada

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Tu Mirada por Rosibel Artavia Tu mirada es la grieta por donde se escapa mi calma. No dice nada, pero lo arrasa todo. A veces es faro, otras incendio. Me atraviesa, como si supiera dónde he escondido lo que nunca dije. Y cuando se posa en mí, no soy cuerpo: soy deseo descifrado. Tu mirada es ese instante antes del beso, cuando el mundo deja de girar y todo se reduce a un par de ojos que saben quién soy.

Conexión

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Conexión Autora: Rosibel Artavia A veces, dos almas se encuentran como dos agujas del reloj marcando la misma hora sin haberse buscado. No hablamos mucho. Pero el silencio entre tú y yo tenía la forma exacta de un abrazo invisible. Y supe que eras tú. Porque el mundo dejó de hacer ruido por un instante.

Te Quiero ♥️

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Te quiero Autora: Rosibel Artavia Te quiero… como el cielo quiere al sol cuando amanece sin promesas, como el río que no pregunta pero corre hacia el mar porque simplemente lo necesita. Te quiero… en los silencios donde todo calla, y en los sueños donde tú apareces como si el alma te reconociera de otras vidas, de otros tiempos. Te quiero… con la ternura que no se explica, con la fe de los árboles al viento, con la esperanza de una estrella que brilla aunque nadie la mire. Te quiero… como se ama de verdad: sin condiciones, sin relojes, sin final.

Recuérdame

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Recuérdame por Rosibel Artavia recuérdame cuando el silencio te hable con mi voz. cuando el café esté muy fuerte y te haga temblar como yo te hacía. recuérdame cuando mi nombre te llegue sin aviso, como un sueño no pedido en mitad del día. recuérdame sin rabia, sin querer borrarme. con ternura suave, como se toca una foto vieja. porque yo te pienso en los espacios invisibles, en lo que no se dice pero se siente. y aunque ya no estemos, te juro que mi amor todavía se sienta en tu silla vacía. ❤️

Cuándo Vendrás?

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¿Cuándo vendrás? Por Rosibel Artavia He caminado bajo soles indiferentes, los días me atraviesan sin promesa, y aún así, en medio del absurdo, mi cuerpo te espera como si fueras certeza Amarte es rebelarme contra el vacío. Es encontrar en tu nombre una grieta en el silencio del universo. Es mirarte y saber que incluso si Dios calla, tú respiras. Ven, aunque todo sea un error. Ven, aunque no haya redención. Que en el instante en que estés conmigo —aunque no dure, aunque no salve— todo valdrá la pena. ¿Vendrás? O debo seguir amando como se ama lo imposible: con ternura y sin esperanza.

Arder

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Título: “Arder” Autora: Rosibel Artavia Te amo como se ama lo que duele pero arde bonito. Con la boca, con las manos, con el miedo de perderte cada vez que cierras los ojos. Y aun así, me lanzo. Porque contigo prefiero caer que quedarme entera.

Como un café a medianoche

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Título: “Como un café a medianoche” Autora: Rosibel Artavia Te amo sin fuegos artificiales ni palabras grandiosas. Te amo como quien aprende a quedarse después de años huyendo. No haces que el mundo tiemble, pero calmas el mío. Como un café a medianoche, como una manta tibia en una casa con goteras. A veces, me sorprendo mirándote como si fueras el poema que olvidé que sabía escribir. Y no, no somos perfectos. Hay días en que tu silencio me molesta, y los míos te sobran. Pero igual me quedo. Porque te amo como se ama lo posible: sin máscaras, sin promesas de eternidad, pero con la certeza de que aquí estoy.

Entre Sombras

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Entre sombras En la penumbra donde se esconden los secretos, tu nombre se desliza como un viento tibio, acariciando mis silencios más antiguos, donde solo tú puedes llegar sin miedo. Tus ojos son faros en noches de tormenta, luces quebradas que guían mi alma errante, y aunque la distancia dibuje sus muros, en cada latido te siento constante. Amar es un pacto con fantasmas y cielos, un juego oscuro de piel y memorias, donde cada beso es un conjuro etéreo, y en tus brazos, renazco sin historia. No somos perfectos, ni carne sin heridas, pero en este amor, imperfecto y real, descubro que entre sombras y heridas, ser tu luz es mi eternidad.

Tomarte de la mano

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Tomarte de la mano Por Rosibel Artavia Cruza mi camino, tu mano busca la mía, silencio dulce, las dudas se disipan, solo queda el latir. Pasos que se enlazan, andar pausado y lento, mirada fija, el mundo se detiene, respira nuestro tiempo. Sutil caricia, piel que cuenta historias, el alma habla, entre dedos hay fuego, promesas sin palabras. Manos entrelazadas, caminos que se juntan, destino escrito, tomarte de la mano, es todo lo que quiero.

Bajo la Luna

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Amor mío en tus ojos vi el fuego de mil inviernos, y sin decir más, mi alma se desnudó como flor bajo la luna.

Cuando no estás

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Cuando no estás Por Rosibel Artavia Cuando no estás, el mundo se parece a tu silencio. Todo suena lejos, como si la vida me hablara con tu voz ausente.

Triste Canción de Amor

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triste canción de amor por Rosibel Artavia me dijiste que el amor era suave como el viento en la espalda pero el tuyo me cortó las alas y aún así me quedé por si alguna vez el dolor decidía cambiar de nombre me abrazaste con la boca y me heriste con el silencio nunca supe si era amor o solo costumbre de no soltar lo que duele bonito quise ser poema y fui paréntesis en tu historia de nadie ahora cuando llueve dentro me canto bajito la triste canción de amar sin ser amada.

Hombre Inalcanzable

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Al Hombre Inalcanzable Como el pico más alto de la cordillera, coronado de nieve perpetua y azul distante, así te elevas, inalcanzable, frente a mis ojos, un ideal que mi mano jamás podrá tocar. Mi mirada, como el águila que surca los cielos, te persigue en cada brisa, en cada rastro, pero tu esencia, más libre que el viento andino, se desvanece antes de que pueda retenerla. Las leyendas hablan de héroes y dioses, con una grandeza que solo tú posees. Y yo, como el viajero que divisa un espejismo, me acerco y te disipas, dejando solo sed. Mis manos, acostumbradas a labrar la tierra, a sostener la siembra que brota con esfuerzo, se extienden al vacío donde reside tu sombra, incapaces de asir la sustancia de tu ser. Y mi voz, que ha cantado bajo la luna llena, historias de amores forjados en el tiempo, se ahoga en el silencio de lo que no puede ser, una melodía sin eco, un verso sin respuesta. Así, como el río que anhela el mar sin alcanzarlo, o la estrella que brilla por sí misma en la n...

Carta de Amor #4

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Carta de Amor Autora Rosibel Artavia Corazón mío, Te escribo como quien siembra flores en un patio de muros altos. Cada palabra que dejo en el papel es un pétalo que cruza el aire, buscando la piel de tu aliento, la música de tu risa que rompe cualquier silencio. He vivido tantas horas sin ti, que mi alma se acostumbró a llamarte en voz baja, como si fueras la única llave capaz de abrir mis días. A veces, cierro los ojos y me imagino caminando contigo por calles que no existen aún, calles que inventamos con el roce de nuestras manos. No sé si el amor es una patria o un exilio, solo sé que en ti encuentro mi lugar, aunque el mundo se hunda, aunque las noches me devoren los sueños. Te amo con la urgencia de quien sabe que el tiempo no se detiene, pero que hay abrazos capaces de desafiarlo. Eres mi casa, la que construyo con palabras libres y con promesas que no prescriben. Si alguna vez me buscas, me encontrarás en esta carta, entre la tinta y la respiración, esperando, siempre, como qui...

Sólo Tú

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Sólo Tú En el tumulto de las calles y los salones dorados, donde las sonrisas son máscaras y las palabras, monedas gastadas, mi mirada te busca, como un náufrago ansía el faro que lo salva de su ruina. Sólo tú rompes el tedio de estas noches cargadas de humo y promesas vacías; sólo tú eres verdad en un mundo que se vende al mejor postor. Cuando tu voz me roza, despierta en mí esa pasión antigua que ni el cálculo ni la razón han podido sofocar. Y en tu piel, que es mapa de mis deseos, hallaría mi patria y mi descanso. No hay fortuna ni gloria que me tiente lejos de ti; pues el amor, cuando es absoluto, no entiende de otra herencia que no sea tu presencia. Porque en esta vida, que es a veces farsa y otras tragedia, yo he comprendido que la única verdad es esta: Sólo tú.

Carta de Amor #3

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Carta de amor Autora: Rosibel Artavia Corazón mio,  Si me acusaran de amarte, tendría que confesarme culpable… y sin abogado defensor. Ni siquiera alegaría atenuantes: ¿qué podría decir? ¿Que fue sin querer? Mentiría. Te quise desde el primer pestañeo, con la misma naturalidad con la que se respira, o se sigue leyendo un libro que no se puede soltar. A veces pienso que amarte es como leer la misma página cien veces: no porque no la entienda, sino porque cada vez encuentro algo nuevo. Un gesto tuyo que se me había escapado, una sombra distinta en tus ojos, un silencio que se acomoda como si supiera que ahí debía estar. Y si tú fueras un personaje, serías el que nunca muere, aunque el autor lo intente. Porque yo, testaruda lectora, me negaría a cerrar el libro. No te prometo finales felices al estilo de los cuentos; te prometo finales abiertos, donde podamos seguir inventándonos. Donde la trama sea siempre la misma —tú y yo— pero los capítulos, imprevisibles. Así que sí, soy culpable...

Ojalá

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Ojalá autora Rosibel Artavia Ojalá pudiera arrancarte de mi pensamiento, pero me asusta la idea de no encontrarte en la penumbra de mi alma. Ojalá no supiera tu nombre, ni el sonido que hace tu silencio cuando me mira. Ojalá fueras un sueño, porque los sueños terminan y uno despierta, aunque con las manos vacías. Pero eres real — real como la herida, real como la fiebre, real como esa extraña dulzura que me rompe. Ojalá no te amara tanto, pero aquí estoy: deseándote como si mi vida fuera apenas el hilo que cuelga de tu voz.

Carta de Amor #2

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Carta de amor autora Rosibel Artavia Corazón Mío,  Escribo estas líneas con la certeza de que toda carta es, en esencia, un naufragio: el intento torpe de un lenguaje que jamás alcanza a tocar el litoral exacto de lo que siente el corazón. Aún así, me entrego a la derrota, porque en ella, como en ti, reside una belleza que no admite renuncia. Pienso en ti como se piensa en un paisaje que se sabe imposible de abarcar con una sola mirada: hay que recorrerlo, sentir el aire en la piel, dejar que la luz cambie y que la noche se abra como un libro para descubrir lo que se oculta. Así eres: geografía y misterio, cuerpo y metáfora, silencio que late. Desde que te conozco, la realidad tiene otro pulso. El mundo ha seguido su marcha gris, pero yo vivo en el intervalo donde el tiempo se detiene, allí donde tus palabras y mis manos pactan treguas con la eternidad. Me has devuelto el sentido de lo que no necesita explicarse: un gesto, una respiración, la caída lenta de la lluvia sobre un crist...

Carta de Amor #1

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Amado mío, Tu nombre llega a mí como un susurro en la penumbra, y no sé si es el viento o el recuerdo quien lo pronuncia. La noche, larga como un juramento roto, me envuelve con su manto de silencio, y en ese silencio te busco, como si de hallarte dependiera mi aliento. No puedo escribirte sin que la tinta tiemble. Cada palabra es un pétalo caído sobre la nieve, y sé que la nieve no guarda calor… Pero aún así, te escribo. Porque si callo, muero. Te imagino de pie, a contraluz, sin saber que tu sombra me es más fiel que tu presencia. He aprendido a amar con las manos vacías, a abrazar un fantasma que me responde con el rumor del mar. Si alguna vez vuelves, no me preguntes por los días perdidos: los guardé en un cofre junto a mi voz y al último perfume de tus cartas. Basta con que me mires, y el mundo, con todo su peso, se volverá liviano como un suspiro. Autora: Rosibel Artavia

Mil poemas de amor

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Amado mío, Te amo tanto, que el aire que respiro lleva escondida tu voz, y cada paso que doy parece buscar el eco de tus huellas. Te amo tanto, que mis noches no son oscuras sino un lento resplandor donde tu rostro arde, callado, como una lámpara que nadie apaga. Te amo tanto, que aún en la distancia mi corazón late con el tuyo, como si la soledad fuera apenas una cortina fina entre tu alma y la mía. Y aunque el mundo nos reclame, aunque el tiempo nos aparte, en lo más hondo permanece intacta esta certeza: eres la única herida que no quiero sanar, el único abismo en el que deseo caer para siempre. Autora: Rosibel Artavia