La Región del olvido
La región del olvido En la región del olvido, donde la luz se quiebra como un susurro cansado, aún guardo tu nombre. Lo llevo prendido en el borde secreto de mis noches sin luna, como un fuego pequeño que se niega a morir. Allí, donde el tiempo se disuelve en su propio eco y los recuerdos caminan descalzos sobre la bruma, tu voz vuelve a nacer. Vuelve como un latido que no me pertenece, como una herida dulce que insiste en florecer. Y yo, terca viajera de sombras y naufragios, me dejo incendiar por ti, porque incluso en el olvido, tu amor arde. Rosibel Artavia