Pudo ser
Pudo ser Pudo ser que tus manos fueran refugio contra el invierno, que tu voz, como un río, me llevara a la calma. Pudo ser que tu mirada detuviera la caída de mis días, y que en tu pecho mi corazón encontrara su patria. Pero el destino cerró la puerta cuando apenas la habíamos tocado. Y quedamos fuera, como dos sombras extrañas temblando bajo la misma lluvia. Ahora sé: lo que no fue, duele más que cualquier adiós. Y aún así, guardo tu nombre en mis labios, como quien guarda un secreto imposible de callar. Autora: Rosibel Artavia