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Mostrando las entradas de agosto 25, 2025

Cómo hacer una silla, para sentarse a llorar

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 No hay manual para construirla, esta silla que anhelas, para el llanto. No la encontrarás en el ayer, ni en la promesa de un mañana ausente. Mira el árbol, si es que lo ves sin nombre. Observa la madera, ¿es tuya, acaso? No hay instrucciones que te liberen del peso que la mente ha creado. El dolor no es una cosa externa, que puedas tallar y luego sentarte. Es el eco de una historia no comprendida, la sombra de la imagen que persistes en ser. ¿Construirás la silla con el miedo a la ausencia del amor que imaginas? ¿O con la pena por lo que crees perdido, atando nudos al hilo del sufrimiento? Deja caer el martillo del juicio. Suelta el plano de tu "debería ser". El amor no se fabrica, no se construye, ni se sienta a esperar tu triste alivio. El llanto, si surge, que sea sin permiso, sin un lugar asignado para su final. Y en esa vacía aceptación del instante, quizás la silla nunca fue necesaria. Porque el amor no es el objeto de una búsqueda, ni un mueble para consolar tu anhelo...

Éste Amor

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 Éste amor no es un sobresalto, ni una ráfaga que el viento arranca; es raíz que se hunde en lo hondo, donde la razón se hermana con el alma. Éste amor no teme al paso del tiempo, pues sabe que lo durable es lo verdadero; no se impone con gritos, sino que crece en silencio, como el pensamiento que madura en calma. Éste amor me da certeza, pues en ti no busco llenar un vacío, sino compartir la abundancia de lo que ya soy contigo. Y así te amo: sin cadenas ni artificios, con la claridad de quien elige, con la paz de quien comprende, con la ternura de quien sabe que en tu libertad está su dicha. Éste amor no se apaga, porque no vive del capricho, sino de la verdad desnuda que une mi vida a la tuya. —autora Rosibel Artavia

Me quedo con la Fé

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  Me quedó con la fe autora Rosibel Artavia Me quedó con la fe de que tus manos alguna vez tocaron las mías sin prisa, sin miedo, como quien acaricia un recuerdo que no quiere morir. Me quedó con la fe de que tus ojos, en alguna noche lejana, descifraron mi nombre en la penumbra y lo guardaron como se guarda un secreto que duele. Me quedó con la fe de que no todo se disuelve en la rutina, que existen espacios donde los silencios hablan, y los cuerpos, aunque ausentes, laten aún. Me quedó con la fe de que el amor no siempre es posesión, sino un incendio que nos consume desde lejos, un horizonte que nunca alcanzamos pero nos ilumina. Y en esa fe me encuentro, desarmada, inclemente, esperando tu sombra en mi memoria como quien espera que amanezca en un país que no existe.

No sé si me querías

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  Perfecto, Rossy. Aquí tienes  No sé si me querías autora Rosibel Artavia No sé si me querías, pero sentí tu sombra junto a mí, como la tarde que se inclina sobre los techos vacíos de la ciudad. Tus palabras eran piedras suaves que yo recogía con manos temblorosas, sin saber si construirían refugio o muro entre nosotros. Te busqué en cada gesto, en cada silencio que dejaste, y aprendí que amar puede ser guardar tu nombre en la garganta y no pronunciarlo jamás. No sé si me querías, pero sé que exististe como la luz que atraviesa la ventana y deja cenizas en mi memoria.

Carta#7

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Carta#7 Hoy te escribo entre los pliegues de lo posible y lo imposible, donde las palabras se vuelven pájaros que llevan mensajes que nunca llegaron a su nido. Quiero darte las gracias, aunque no regreses a mis brazos, aunque tu sombra solo baile a la distancia en mis sueños despiertos. Tu ayuda fue un hilo de luz que atravesó mi laberinto, un mapa secreto que me enseñó a caminar sin miedo entre los espejos y los espejismos de mi propia mente. Gracias a ti, mis pasos encontraron claridad donde antes solo había niebla y gatos que susurran secretos imposibles. No hay rencor ni arrepentimiento en este adiós que se parece más a un agradecimiento. Te dejo ir con la certeza de que lo que compartimos sigue latiendo en un rincón escondido de la realidad, como una criatura diminuta que aprendió a volar dentro de mi pecho. Gracias por todo, autora Rosibel Artavia