La Vida Ocurre
La vida ocurre La vida ocurre cuando no huimos del amor, pero casi nadie se queda a comprobarlo. Porque amar es exponerse a perder el nombre, a ser herida, a dejar de tener razón. Huir es más fácil: ordenar la casa del alma, apagar la luz antes del miedo, vivir sin testigos. Pero la vida no entra en lugares seguros. Entra cuando alguien ve lo que escondemos y no se aparta. Ocurre en el temblor, en la decisión tardía, en la noche donde quedarse duele más que marcharse. Todo lo demás es una forma elegante de no vivir. La vida —esa cosa frágil que no se exhibe— ocurre cuando no huimos del amor. Ocurre en lo imperfecto, en la risa que interrumpe el orden, en el miedo que decide quedarse aunque tiemble. Huir es pulir las superficies, cerrar la puerta antes del daño, convertir el corazón en un cuarto bien iluminado donde no pasa nada. Pero amar es aceptar el desorden, la herida posible, la noche compartida sin garantías. La vida no sucede en el...