El Ritual
El ritual Amarte no fue una promesa, fue una decisión repetida cuando el mundo insistía en su absurdo. Cada mañana te elijo como quien enciende una lámpara sabiendo que la noche volverá. Ese es nuestro ritual: persistir. No te amo porque seas eterno, te amo porque eres frágil y, aún así, permaneces. Porque en tus silencios reconozco los míos y no huyo. El amor no nos salva, lo sé. Pero nos da una forma digna de atravesar el caos. Caminar juntos aunque el sentido no esté garantizado. Hay días en que el mundo pesa, en que la esperanza parece un gesto inútil. Entonces vuelvo a ti, no como refugio, sino como acto consciente: amar, a pesar de todo. Ese es el ritual: mirarnos sin mentiras, aceptar la caída, y aún así tomar la mano del otro como quien desafía al vacío con un simple gesto humano.