Hora de pensar en ti
Hora de pensar en ti Es la hora en que el sol, cansado y rojo, se acuesta en el regazo de la tarde. La luz se vuelve sueño, el aire es largo, y en cada sombra tu recuerdo brota. Es la hora exacta del silencio, cuando el mundo se quita los zapatos y reposa. Y entonces, sin permiso, llega tu nombre a mi costado izquierdo. No viene con estruendo, no se anuncia; se filtra por la grieta de lo cotidiano: en el vaivén tranquilo de la cortina, en el vapor que sube de la taza, en la última sílaba del pájaro. Y pienso en tu mirada, ese país donde me pierdo y encuentro a un mismo tiempo. Pienso en tu voz, que es mapa y es camino, y en el calor preciso de tu mano, que cabe justo en el vacío mío. La tarde se hace río, lenta y dulce, y yo navego en ella hacia tu ausencia. Porque pensar en ti no es solo evocar: es reconstruir el mundo desde cero, ladrillo a ladrillo, con tu risa de cemento, y pintar de color las madrugadas. Es la hora en que lo que falta duele, pero duele bien, con esa punzada que p...