El Beso


Tan suave como si el silencio
(que no es mío)
decidiera tener forma de pájaro
y mi no
—ese pequeño pájaro de hueso y duda—
se posara
(¿me dejas?)
en la curva exacta de tu mejilla

y entonces
mi otra mano
(la que no sabe de mapas)
encuentra su otro lado
tu otro lado
y todo es doblemente tuyo
doblemente mío
doblemente ahora

quizás
(no preguntes)
robarte un beso
no robar
sino que el beso
—ese diminuto animal de luz—
decida caer
como una hoja que el viento
no empuja
sino que olvida

sólo uno
(porque el universo
tiene miedo de los números grandes)
y tú
dejando
como quien deja una ventana
abierta
para que entre el verano
sin pedir permiso.

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