Por si me olvidas


por si me olvidas —(y esto no es un mandato)—
mira despacio, cuenta las hojas, canta despacio: una, dos, nosotros.


cuando el viento se acerque como un niño curioso
déjalo desordenar tu pelo; escucha sus pequeñas frases,
esas que no terminan en punto sino en sonrisa,
porque el silencio también sabe decirnos.

no necesito héroes; bastan los actos mínimos: la taza, la risa,
y que el mundo siga siendo ese lugar donde se inventan regresos


Rosibel Artavia.

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