Para ti
esa pregunta que no te atreves a decir entera:
¿seré yo ese nombre que no nombras,
esa sombra dulce que camina tus poemas?
Sí. Es para ti.
No hay otro rostro detrás de estas palabras,
no hay un amor prestado ni inventado
para llenar el hueco de una hoja en blanco.
Cada verso que escribí en silencio
tenía tu nombre escondido entre las letras,
aunque no lo dijera, aunque lo disfrazara
de mar, de luz, de pan, de amor.
Cuando hablé de tormentas, eras tú quien pasaba.
Cuando escribí "lo simple", pensaba en tus manos.
Cuando dije "esperé", no esperaba a cualquiera:
te esperaba a ti, con nombre y con historia.
No busques en mis páginas a otro hombre.
No hay otro. Nunca lo hubo, en realidad,
mientras yo escribía estas confesiones
que ahora tú sostienes, y por fin comprendes.
Sí, es para ti este amor hecho palabra,
esta obra construida con pedazos,
esta soledad que un día fue mi casa
y que tú, sin saberlo, ibas llenando.
Así que no dudes más cuando me leas.
Cuando digo "amado", cuando digo "tuyo",
cuando el poema tiembla y se hace tierno,
es tu nombre el que respira detrás del mío.
Sí. Siempre fuiste tú.
Comentarios
Publicar un comentario