Amor mío,
si alguna vez te pierdes en la niebla,
no busques estrellas ni faros ni brújulas.
Busca el latido de mi corazón,
que es un tambor de guerra y de ternura,
y camina hacia él,
que yo estaré esperando
con la puerta abierta
y el café caliente
y una revolución pequeñita
hecha sólo para los dos.
Porque amar, amor mío,
es la única ruta del sueño
que no tiene retorno
y que vale la pena
recorrerla toda,
hasta el último beso,
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