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Un Hijo


Nació la mañana con manos pequeñas,
una luz que cabe en la palma del asombro.
En la casa volvió a cantar la mesa,
y el viento trajo un rumor de cuna.

Hay pasos nuevos que temblaron el suelo,
huellas como mapas de un porvenir.
Los ojos suyos guardan una pregunta
que yo no sé responder sin temblor.

Camino a su lado y aprendo del tiempo:
cada día es un puente que se estrecha,
cada noche una lámpara que no miente.
Le doy mi nombre viejo, y él lo cambia.

En su boca florece la esperanza,
y en su risa hay semillas de mañana.
Si me pides la razón de mi alegría,
te diré que vive algo de mí en él.

Cuando sea viento, quiero haber sido
la sombra que lo amparó en tardes duras,
la mano que sostuvo su primer paso,
y el recuerdo que canta junto al suyo.

Para Darío.

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