Llueve sobre el camino y cae lento un susurro viejo que sabe a pasos. las hojas se inclinan, y el pueblo parece escuchar su propio latido. Hay un reloj detenido en la plaza, y la lluvia va contándolo despacio. Cada gota es un nombre que se olvida y al mismo tiempo vuelve a nombrarse en mí. Camino bajo el paraguas de la tarde, llevo el corazón húmedo de recuerdos. La lluvia escribe mapas en mi ropa, traza en la arena la forma de tu ausencia. Si abres la ventana, verás el mundo como un pañuelo gris que se deshace. En la calle sólo queda un rumor: llueve, y en la lluvia te reconozco.
✍️ BIOGRAFÍA DE AUTORA Rosibel Artavia, cultiva la poesía y el ensayo desde la adolescencia, explorando la interioridad, la memoria emocional y las preguntas esenciales de la experiencia humana. Su escritura se caracteriza por una voz íntima, reflexiva y simbólica, donde la palabra funciona como territorio de revelación y resistencia. Escribe desde Costa Rica y comparte su obra en espacios digitales de creación literaria.