9/14/26

Mosaico




Mosaico

Todo amor verdadero comienza en ruina:
alguien rompe algo, y de los pedazos
nace la pregunta de qué hacer con ellos.
Yo no lloré los fragmentos —los recogí.

Cada trozo tiene el filo de lo que fue:
una tarde, una promesa, un nombre dicho
con la boca llena de futuro.
Nada de eso se salva entero.
Y sin embargo: nada de eso se pierde.

Porque el mosaico no oculta la fractura,
la exhibe, la convierte en diseño,
hace de la grieta el lugar exacto
donde la luz decide entrar.

¿Qué es amar sino esto?
Tomar lo que el tiempo quebró
y decir: aquí, precisamente aquí,
irá esta pieza, y no en otro lugar,
porque este dolor tiene la forma
que ningún otro dolor tendría.

No busco recomponer lo que era.
Eso sería debilidad, nostalgia de esclavo,
querer que el jarrón vuelva a ser jarrón.
Yo hago otra cosa con mis manos:
un suelo nuevo, que se camina,
que sostiene peso, que no fue no,
que nunca dice "hubiera sido".

Amén a la ruptura, entonces.
Amén al amor que no volvió intacto
sino convertido en materia dura,
en color fijado con paciencia,
en algo que se pisa y no se quiebra.

Y hoy declaro: con los pedazos de tu amor
hice una obra que tú nunca imaginaste.
Donde tú viste ruina, yo vi materia prima;
donde tú viste pérdida, yo vi comienzo.
No te devuelvo el amor que rompiste
te muestro en qué se convirtió:
en algo que supera al amor mismo,
porque el amor se acaba, y ésto queda.

Yo, artesana de mis propios pedazos,
afirmo cada uno: éste

por su brillo,
aquel por su dolor, el otro por su forma
imposible de repetir en otra vida.

Y digo sí. No a pesar de la ruina —
por causa de ella.
Porque solo quien ha roto algo entero
sabe construir algo eterno.

No hay comentarios.:

Publicar un comentario

Memorias

Hay un pasar del tiempo que no se mide en horas, sino en la espera de un mensaje que no llega, en ese hueco que dejan las palabras no dichas...